—Hello? ¡No sé qué tanto hacen ahí! Pero la comida china ya se está enfriando… Van a comer solo cebo…—bromeó Ricardo, para disimular que estaba celoso.
Para que Ricardo no pensara que estábamos haciendo algo indebido, Christopher abrió rápidamente la puerta.
—¡Ricardo! ¿Trajiste comida china? ¡Qué buen amigo eres! ¿Cómo sabías que moría de hambre? —exclamó Christopher .
—Sí, bueno… ¡Hip! Pensé que estarías cansado como para cocinar, y por eso quise traerte comida y unas cervezas, pero aún no d