—¿Uh? Parece que me quedé dormido… ¿Qué hora es?... ¿Ahmm? ¿Qué es esto? ¿Mi bata? ¿Qué hace aquí? Aún está húmeda… ¿Qué no se la presté a…? ¡No puede ser! ¡Dios mío! ¡Estoy desnudo! ¡Qué vergüenza! ¿Significa que ella se dio cuenta y me tapó con mi propia bata? ¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡Ha de creer que soy un pervertido y solo quiero abusar de ella! ¡Demonios! ¿Cómo pude quedarme dormido sin ropa? ¡Oh, no! ¡Seguramente huyó! ¡Tengo que apresurarme y salir a buscarla! —se angustió Christop