Sin embargo, algo distrajo su mirada. Cuando él estaba tan cerca de mí, que casi podía sentir su aliento en mi piel, noté que sus ojos voltearon a ver fijamente algo a mis espaldas. No pude evitar voltear a ver también. Di la vuelta, dándole la espalda a Christopher , y él me abrazó por la espalda con ternura. Sin embargo, lo que estábamos viendo, nos preocupó a ambos.
Se trataba de Dr. Goldsmith. Estaba al lado del sepulcro de mi padre, arrodillado en otra lápida. Le lanzaba las flores