—De acuerdo, solo tomo unas cosas y me iré… Por cierto, ¿dónde está tu “héroe”? ¿Ya no te llevará a su casa?... ¿Lograste convencerlo? ¿Estabas llorando, verdad?... Tienes todos los ojos hinchados… ¿Fue por eso? ¿Y ese vestido? —cuestionó Ricardo, dándome la espalda.
La verdad, me molestó que preguntara tanto y no se fuera. Para no tener que soportarlo más tiempo, tuve que contestarle rápidamente.
—Está con el director… Vino a visitarme porque conoció a mi padre y él me obsequió este vestido…