A TUS ESPALDAS…
―Es que… Verás… Tengo que ir a ver a la doctora… Ehmmm… para… —titubeé, buscando qué excusa dar.
No podía decirle la verdad de mis planes a Jerry, ya que si le decía que quería ir sola a buscar y hablar con la doctora Clarisse, para sorprender a Ricardo , probablemente no me dejaría salir temprano, por lo que tuve que inventar otra cosa.
―Lo que pasa es que… mi doctora… gine… gine… —tartamudeé, poniéndome nerviosa.
―¿Tu ginecóloga? —dedujo Gerald, poniendo cara de preocupación.