Adeline apenas podía conciliar el sueño tras lo ocurrido con Mikhail, que ni siquiera el medicamento para dormir ni la compañía de sus asistentes era suficiente para calmar sus nervios. Era tal su angustia, que solo se preguntaba mentalmente: «¿Qué sucede con esta historia? ¿Por qué todo es tan diferente a como lo leí en el libro? Jamás imaginé que esto llegaría a tal extremo. Estoy tan aterrada, que todos me parecen sospechosos y temo que si me duermo, alguien vendrá a matarme».
Mientras daba