Cuando finalmente el camión se puso en marcha, Adeline suspiró de alivio y pensó que apenas la había librado. «Tengo que ser cuidadosa de ahora en adelante. Aunque si ya saben cómo es mi apariencia, tengo que encontrar una forma de cambiar el color de mi cabello para que nadie descubra quién soy. Solo espero que el chofer o alguno de los pasajeros no sospeche de mí», reflexionó.
Ansiosa por idear una forma de pasar desapercibida, vino a su mente el extraño sueño que había tenido momentos y esto