Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn el momento en el que dejé de forcejear y me rendí a mis deseos, fue cuando me di cuenta que lo odiaba de la misma forma en la que lo seguía amando, las lágrimas se escurrieron por mis mejillas mientras mi lengua acariciaba la suya con desesperación, la rabia me volvió a atacar.
Es un mentiroso. Dijo mi subconsciente, me separé y le di una fuerte cachetada que resonó en toda la habitación.
-¡Te odio! –expuse con frustración, Keller me miró unos segundos y me volvi







