By Any
Así estuvimos hasta que a las 11 de la mañana llegó una chica que era preciosa, ninguna dijo nada.
Cuando salió de la entrevista, ella nos empezó a hablar.
-¿Están para el puesto de recepcionista?
-Sí.
-No se ofendan, pero voy a quedar yo.
Con esas palabras nos cayó mal a todas.
-¿Por qué?
Preguntó Ludmila.
-Conozco a uno de ellos y le dejé mi número de teléfono.
-¿A quién? Porque yo hice lo mismo con uno de ellos.
Le contestó Ludmila, sonriendo y le guiñó un ojo, yo tenía ganas de echar