Catalina Abrego de Stuart
Me levanto de mi escritorio para correr a la puerta a toda la velocidad que me permiten mis tacones con mi teléfono en marcación rápida para llamar a Nana Gloria para saber cómo están mis hijos. Siento mi corazón a punto de salir de mi pecho.
-Vamos Nana contesta ¡Dios por qué le toma demasiado tiempo responder -Digo con frustración sin detener mi paso.
-Doctora Stuart, está todo bien. Puedo ayudarle –Me pregunta alarmada mi asistente Maricela.
-Por favor llama a mi