Catalina Abrego
-Demian…
No, resisto la tensión que se expande con intensidad, por mi vientre calentando cada una de mis terminaciones nerviosas, cuando mi esposo me toca de esa manera tan atrevida.
Mantiene mi espalda presionada contra la pared de nuestra habitación con mis piernas sobre sus estrechas caderas, mientras con mis dedos juego con su desordenado cabello, sin perder el ritmo de nuestros labios que se mueven a un solo copas. Nuestros cuerpos se entienden en una armoniosa melodía q