Mariana Carbajal
—Dime que lo amas… y me voy.
Siento que el mundo se detiene. Fabio me mira con esperanza contenida. Denn con desafío. Si no digo algo, esto terminará mal.
Levanto la barbilla.
—Lo amo.
La palabra sale, pero me quema la lengua.
Denn no parpadea.
—Mírame —ordena con suavidad mortal.
Lo hago. Y en sus ojos veo el momento exacto en que algo se rompe.
—Lo amo —repito, más firme. Tratando de convencerlo.
Un silencio pesado cae sobre nosotros. Denn asiente una sola vez.
—Entendido.
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