Vicente Santoro.
El auto se detuvo frente a la puerta principal de la mansión y antes de irse me miró.
''Regresa a mí. ''Me incliné y besé sus deliciosos labios.
''Siempre, ni siquiera estoy lo suficientemente loco como para morir y dejarlo en manos de otro hombre. ''Hablé posesivamente.
''No quiero otro hombre, sólo mi marido. '' Le di una sonrisa.
''Volveré por ti, y no quiero que te vayas, no puedo correr el riesgo de ese desafortunado hombre que te envió un mensaje para intentar algo. Sin e