Denise se montó en el coche de Adam, el cual se encontraba en el sector privado del aparcamiento de la empresa, y sintió como el aroma a cuero y perfume de diseñador invadían sus fosas nasales. Suspiró y, tras cerrar la puerta con el mayor de los cuidados, colocó la llave en el contacto.
Se sentía sumamente incómoda de conducir aquel coche. No era como que nunca hubiese manejado un automóvil de alta gama, sin embargo, nunca se había sentido tan presionada por hacerlo bien. Era su primera vez al