Anoche, Carlos y yo regresamos a Villa del Sol.
Cuando Ana se enteró, me regañó y me preguntó si estaba loca:
—¡Deberías evitar a Sara! ¡Cuando se enloquece, puede ser peligrosa! ¿Y tú regresas?
Solo sonreí, ¿adónde más podía ir? El nuevo hogar que compartiría con Carlos, ese lugar era el que jamás volvería a pisar.
—Sara incluso me llamó hermana política por primera vez, ¿lo ves? Qué curioso, ¿no?
Lo dije con una sonrisa indiferente.
La verdad es que, desde que volví a Villa del Sol, los