Iván era un hombre cortés y refinado, con un aspecto maduro y elegante en su traje y corbata. Su presencia me recordó a Carlos, ya que ambos compartían una personalidad tranquila y serena.
La diferencia era que Carlos tenía una mirada penetrante, capaz de controlar a todos y todo a su alrededor, mientras que Iván emanaba una calma serena, una amabilidad que solo el tiempo podía otorgar.
La entrevista no fue como esperaba; mi intención era trabajar como abogada no litigante, pero el bufete pref