Rudolph jaló una silla y se sentó. Estaba con mejor semblante, sonriente, haciendo bromas como siempre. Su mirada no dejaba de fulgurar, rindiéndome a su encanto y magia.
-¿Sabías que Satanás anda muy molesto por estos días?-, me dijo mirándome y sonriendo con los ojos.
-¿Satanás molesto?, ¿Por qué?-, me extrañé rascando mis pelos.
-Porque su vida allá es un infierno ja ja ja-, estalló en risotadas. Contagiada también rompí en carcajadas.
Hablamos de muchas cosas, del clima y del fútbo