Hicimos muchos videos y fotos con los jóvenes que contratamos, haciendo rugir los areneros entre las olas, la arena, saltando lomas y posando con los novedosos vehículos aerodinámicos que eran el furor en todo el litoral. Luego Alondra me dijo que me quedara en tanga y me subiera a uno de esos aparatos.
No debí elegir una tanga tan diminuta. Y es que ni sabía que iba a terminar participando en las tomas. Era una tela tan microscópica que se perdía en mi armoniosa y bien pincelada humanidad,