Mundo ficciónIniciar sesiónAbro los ojos y miro el techo perdida. Estoy en la cama. Los recuerdos todavía están vivos. Vicenzo ha matado a un hombre ante mis propios ojos. Me entran escalofríos solo con pensarlo.
—Por fin te has despertado. Se acerca sentándose junto a mí mientras su mano aprieta la mía. Me observa, o mejor dicho, me estudia, y yo intento interrumpir dicho molesto contacto visual. —Te has desmayado. El médico ha dicho que







