Emilia suspiró sentada en el porche de la casa donde había pasado los últimos dos días. Miré alrededor de aquel pintoresco vecindario humano y me sentí algo extraña de seguir descubriendo cosas a mi alrededor. Aquello era una bonita experiencia, pero de algún modo solo pensar en mi bebé me hacía sentir mal porque de algún modo terminaba pensando en Falcón.
La pregunta que seguía moviéndose en su cabeza era si él la había intentado encontrar o si solo se alegró de haberla sacado de su camino sin