Mundo ficciónIniciar sesiónNinguno de los dos supo qué hacer. Andrea seguía en la ola del orgasmo, aletargada. Su mente difusa y el cuerpo demasiado cansado como para un movimiento repentino y ágil como hubiera sido cerrar las piernas e intentarse cubrir con algo. Aunque eso no significa que sus emociones estén iguales de congeladas, no, estas bullen en su interior, se agitan, revuelven todos sus órganos. El pánico le sube por la garganta, la vergüenza le sonroja todo el c







