Olivia
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Habían pasado tres semanas desde la última vez que hablé con Alexander. Yo no me comuniqué con él y él tampoco se molestó en contactarme.
Cada vez que los niños me preguntaban por su padre, siempre inventaba una excusa u otra. Pero aunque Alexander no me hablara, igual me entregó las llaves de la oficina.
Al principio no quería aceptarlas, pero cuando hablé con mi hermana al respecto, me convenció de tomarlas. Sin embargo, aún no había empezado a instalar la empresa por todas las numer