Olivia
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No sé cómo logré quedarme dormida la noche anterior, pero en cuanto abrí los ojos, recordé que mi hijo seguía desaparecido y en peligro.
Me levanté rápidamente del sofá donde me había quedado dormida. Fui a la habitación de Amanda y la desperté. Ella había sido tan amable de pasar la noche en casa de mi mamá solo para apoyarme.
“¿Me prestas tu teléfono?” exigí en cuanto abrió los ojos.
Señaló el sofá de su habitación. “Está ahí.” respondió con voz aún somnolienta. “¿Lo han encontrado?”