Olivia
•
—Maya, ¿puedes venir, por favor? —supliqué en cuanto contestó la llamada. Llevaba más de una hora intentando localizarla, pero no respondía.
—Olivia, ¿qué pasa? ¿Has estado llorando? —Mi voz ligeramente quebrada debió darle una pista a Maya—. Lo siento, estaba ocupada antes y no pude contestar.
Aspiré para contener las lágrimas antes de volver a hablar. —No tengo ni idea. —Solo de pensar en todo lo que había pasado me daban ganas de llorar otra vez. Además, no quería hablar de ello por