Mundo de ficçãoIniciar sessãoSe me retorció el estómago cuando Mike me mostró las fotografías que le envió la persona que contrató para seguir a Marco. Un precioso chalet en la playa que debía ser mucho más costoso que mi departamento y la estúpida camarista despidiéndolo con beso. Ella envuelta en una bata de seda y Marco apretándole los glúteos, para luego caminar hacia su auto.
—¡Maldita escuincla! — Exclamé y las fotografías sufrieron las consecuencias de mi ira, las hice pedazos y las arrojé al piso.







