Perspectiva: María Martínez López
La luz de la tarde empezaba a caer, proyectando largos rectángulos dorados sobre el suelo de cemento pulido del vestíbulo. Faltaban exactamente tres horas para nuestro servicio de cena, esa tranquila ventana de tiempo en la que la cocina era un murmullo bajo de trabajo de preparación y el comedor aún estaba vacío. Yo estaba de pie junto a la ventana delantera, acomodando las pequeñas hojas verdes de un helecho en maceta, disfrutando de la paz sencilla de un ma