Capítulo 31— No mientas
Narrador
La tormenta afuera azotaba con fuerza, con rayos iluminando intermitentemente el cielo y el ruido constante de la lluvia golpeando las ventanas. Ni Dalia ni Simón insistieron demasiado en irse; la idea de salir en esas condiciones era simplemente imprudente.
—Entonces, está decidido —dijo Seth con una sonrisa triunfal. —Voy a preparar el dormitorio para Dalia.
Se dirigió rápidamente a su habitación, cerrando la puerta tras de sí. En cuanto entró, comenzó a quita