Mary se había quedado petrificada y con el vino a medio camino de su boca que parecía tener un sabor amargo de repente, mientras intentaba digerir bien las palabras que Danilo le había soltado con tanta naturalidad. El silencio se hizo presente en la sala de estar, acompañado de mucha tensión.
—¿Trabajar para tí? —inquirió la joven trigueña, mientras apretaba entre sus manos la copa de cristal— ¿Exactamente a qué te refieres con eso? Necesito más detalles para poder tener un mejor panorama.
Dan