— ¡Ya basta, Fabián ya basta! — refuta Andrés y lo empuja para llevárselo.
Martín se quedó tocando las heridas que le había causado Fabián, sin embargo, Andrés lo sube al auto y le aplaude a su amigo.
— Pero que bien estás haciendo las cosas — le comentó Andrés.
— cállate y arranca el maldito auto — dijo Fabián enfurecido.
— Claro, no escuchas las verdades que uno lo que dice — dijo Andrés arrancando el auto de Fabián.
— Ya no me hables, solo arranca este estúpido auto — contestó Fabián de