—A ti tampoco te gusta los dulces Ascher. —Lo ve divertida.
—Solo el dulce de tus labios. —Se muerde el labio ligeramente mirándola muy provocador.
—¿Y Ally? —Cambia de tema.
—La vi irse a lo que creo que su patio antes de que vinieras a atender los ponquecitos de tu querido novio. —Holly rueda sus ojos—. Y no recogió el perrito que si era para ella. —Le nuestra el peluche.
—Déjalo en la mesa y yo lo guardaré en su cuarto, gracias Ascher. —Le sonríe.
—De nada… ¿sabes? Mientras más me repeles, m