Capítulo 11
Mara:
La casa de Lurdes era pequeña pero realmente acogedora. Ni siquiera tuvimos que tocar el timbre, estaba en el jardín regando sus plantas con una regadera pequeña. Una vestida con una inmensa bata de girasoles y llevaba la cabellera canosa suelta. Me dió ternura verla vestida tan informal. Cuando trabajaba como secretaria de presidencia siempre vestía de forma elegante, con sayas, blusas elegantes y zapatos de tacón relucientes.
—Buenos días. —saludé para que notara nuestra.
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