Capítulo veinticinco. Jamás me cansaré de ti
Thiago había dicho que no todo era sexo y lo que tenían era mucho más que simple sexo, pero tener a Amber sobre su cuerpo le hacía olvidar por un momento sus propias palabras.
—¿Thiago? —Amber restregó su pelvis contra la pierna del hombre.
El agua podía disimular lo que pretendía, pero sabía perfectamente que Thiago podía adivinar lo que quería.
—Eres una jodida tentación, quiero hacer las cosas bien, Amber. Quiero disfrutar contigo mucho más que…
—Sexo, lo sé. Pero no puedes pretender que dej