—¿Cuánto nos falta?. —pregunto mientras ordeno todo el desastre que habíamos hecho.
—No mucho. —responde. —Mañana temprano habremos terminado el trabajo.
—Me alegra saberlo.
Ambas nos reímos ya que nos esforzamos mucho para terminar la maqueta. Ambas miramos hacia la ventana que da al jardín, al escuchar el claxon de un auto, Jessica sale de su habitación y cuando vuelve, me informa que su padre ha llegado con su auto ya listo para llevarme a casa. Me acompaña a la salida, sujeto mi mochila mie