POV de Alessia
No dormí.
No pude.
No después de lo que pasó.
No después de lo que dijo.
La próxima vez, no fallaré.
Las palabras seguían reproduciéndose en mi cabeza.
Una y otra vez.
Pero algo había cambiado.
Ya no me asustaban.
Me afilaban.
Me senté en el suelo del estudio, la caja de seguridad abierta frente a mí, su contenido esparcido como piezas de un rompecabezas que había estado esperando años para ser resuelto.
Diarios.
Docenas de ellos.
Gastados.
Envejecidos.
Algunas páginas marcadas.