POV de Alessia
La mansión ya no se sentía embrujada.
Eso era lo primero que notaba cada mañana.
Hace cinco años, la casa llevaba fantasmas en cada rincón: la sombra de Isabel, el dolor de Adrian, el peso de la supervivencia presionando contra las paredes.
¿Ahora?
Se sentía vivida. Cálida. Humana. Hogar.
—¡Mamá!
Levanté la vista de la mesa del comedor justo a tiempo para ver un destello de rizos oscuros e indignación adolescente irrumpiendo en la habitación.
Ava Virelli-Romano.
Trec