“―No te mueras, no te lo perdonaré nunca. ―Lo amenazó tomándole la mano con fuerza. ―Nuestros hijos aún no han pasado tanto tiempo con su padre, ¡Te necesitamos! ―Gritó al escuchar las máquinas ponerse locas, ¿Cómo es posible que cuando decide perdonarlo alguien le disparara sin más? ¿Quién había hecho algo tan horrible como eso?
―Beb… Bebé. ―Freya lloriqueó al escucharlo tan débil.
―No, hables, por favor. ―Le pidió sintiéndose morir. ―Lucha por mantenerte vivo, te lo suplico, cielo.
―Bájenlo,