James
Me demoré mucho más de lo que pensé en la oficina. Cuando salgo de la empresa ya es de noche, aunque todavía no es demasiado tarde. Salgo justo para la hora de tráfico que más fastidio me causa, las calles de Manhattan se atascan por horas; no me queda más que esperar con la poca paciencia que me queda en el auto a que avance lentamente.
Subo las ventanas porque no quiero aturdirme con el bullicio de afuera. Las luces de las calles y edificios iluminan bastante y me producen dolor de cabe