Ambos estaban desnudos, acostados sobre la manta, ella en sus brazos recostada y dibujado sus tatuajes sobre su piel, eran mucho más de los que podría contar.
Bajo todo esos tatuajes, un cuerpo espectacular, lucia un abdomen muy marcado y sus brazos fuertes.
Julio besó la frente de su novia, se levantó por la ropa y se acomodó en la manta, comenzó a ponerle el vestido cuando dio un suspiro.
— Hoy me has dado mucho más de lo que merezco, creo que te mereces toda la verdad sobre mí......
*Relata