* Relata Narrador
— ¡También tropecé! — dijo el joven soltando una risita traviesa y dejando al descubierto una sonrisa blanca y coqueta.
Sam lo vio asombrada, sintió un hueco en el estómago, algo que normalmente sentía cuando se ponía nerviosa, se acercaba algo interesante o esperaba con ansias.
Inexplicablemente, a él no lo esperaba.
— ¡gracias!— dijo tímidamente samanta.
Ambos se sentaron en sus asientos para darle paso a la siguiente compañera.
Pasaron 3 alumnos más y dieron un receso, en e