Capítulo 54 —Siempre hay un después
Jordan:
La he visto correrse varias veces ya, pero nunca lo hizo como esta vez, creo que me lucí. Pero esa mujer, ¡sí que lo disfrutó! Cuando su cuerpo al fin se calmó, separé mis labios de su intimidad y me dirigí hacia su boca para estamparle un beso, el cual fue correspondido. Al separarnos, ambos sonreímos. Le corrí con mi mano el cabello de su rostro, pues, lo tenía pegado a la cara, por la transpiración y liberé sus manos de la atadura. Le besé las m