Capítulo 50—Un verdadero amor
Ginebra:
Caminando despacio, escuché los pasos de Jordan a mis espaldas, dirigirse a la salida, y regresando al amplio comedor, liberé una bocanada de aire al ver cómo todos posaban su mirada en mí.
—¿Jordan, dónde está?
Colocándose de pie, quien preguntó primero fue Oliver, y sonriendo un tanto trastocada por nuestra conversación, solo moví mi cabeza en negación con una sonrisa forzada en mis labios.
—Se ha ido. Al parecer él…
Mi frase quedó inconclusa cuando colo