Capitulo 12 — ¡Mírame, tómame!
Ginebra:
Huyendo tan rápido como mis pies me lo permitían, caminé en dirección al elevador, e ingresando a este; sentí mi corazón estallar, recargué mi espalda en el frío metal de la pared mientras veía como las puertas se cerraban ante mí.
Jordan de verdad pretendía enloquecerme, hacerme perder la razón, por suerte mi buen juicio me salvó de equivocarme de nuevo, y cometer una gran atrocidad.
Que si bien, ambos no llevamos la misma sangre, no sería moralmente bie