Mundo ficciónIniciar sesiónAl abrir la puerta, la visión que esperaba no había aparecido ante los brillantes ojos de Albert. La mujer que debía tendida en su cama y tentándolo a tomarla no se encontraba por ningún lado.
Sin embargo, justo cuando se preparaba para llamar a alguien y empezar a buscarla, el suave y dulce aroma del jardín recorrió la habitación. Fue como una invitaci&o







