Al día siguiente, Alejandro y Rodrigo, acompañados por un grupo de valientes soldados, partieron en secreto hacia la isla del sur.
El viaje no fue tan sencillo como se esperaba. Aunque el día comenzó con buen tiempo, después de dos horas de navegación, de repente, nubes muy oscuras cubrieron el cielo y una tormenta con vientos fuertes y lluvia intensa se desató.
Por razones de discreción y seguridad, decidieron no usar una embarcación muy grande, optando en su lugar por un yate más pequeño y dis