Leticia no pudo evitar preocuparse. —Diego, ese día debes acompañarnos. Sin importar lo que suceda, debemos proteger a Clara con todas nuestras fuerzas, no permitir que nadie la lastime.
—Eso es natural. Leticia, gracias por contarme todo esto.
Después de que Diego se retiró, Leticia entró en la oficina.
—Leticia, ¿qué pasó? ¿Tuviste una pelea con Diego? — Teófilo se agachó, recogiendo libros dispersos por el suelo, dándole la espalda a Leticia, su voz sonaba bastante apagada.
—No, no es nada.
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