Hospital Pérez.
Clara ingresó en la habitación VIP, con un goteo conectado, postrada en cama bastante exhausta, pero sin el menor indicio de sueño.
Diego se sentó en el borde de la cama, sosteniendo el pie de su hermana con gran cariño en su regazo, y con mucho cuidado trató la herida en su tobillo con una almohadilla de algodón.
Fue en ese momento cuando Clara finalmente sintió un leve dolor, frunciendo ligeramente el ceño, manteniendo silencio.
—Clara, anoche no regresaste a la casa en México