La apariencia actual de Rodrigo, parecía que estaba pidiendo a gritos que lo regañaran. La punta de su cola parecía estar levantada hacia el cielo.
Alejandro sintió un fuego ardiente en su interior, difícil de describir. Habló con amargura, —¿Es algo impresionante? Dada la posición de tu familia Rodríguez en la Ciudad de México, ¿no es normal que te inviten?
—Entonces, ¿has recibido una invitación de la familia Hernández en la Ciudad de México? — Rodrigo preguntó de manera sarcástica.
—Si sigues