—Gracias.
—¿Cómo es que este año de repente te dio por ir a escalar? —preguntó César curioso.
—Voy todos los años—respondió Alejandro con indiferencia.
Cuando era joven, para aliviar la presión mental, y el estrés, pase dos meses como voluntario de conservación en un parque forestal de durante un verano.
En aquel entonces, la vida era simple, todos los días, aparte de comer y dormir, disfrutaba acompañando a un guardia de bosques llamado Francisco para ir a escalar, ayudar a los excursionistas o