La familia Hernández se encontraba bastante preocupada, al igual que ocupada. Mientras tanto, Clara estaba cómodamente sentada en una silla columpio en el jardín trasero de Villa Hermosa, disfrutando del sol.
Esta silla columpio era exclusivamente para ella. Nadie más se sentaba en ella normalmente. Esto se debía a que el columpio, había sido construido especialmente por su padre para su madre. Se decía que su madre solía sentarse en él cuando no tenía nada que hacer, meciéndose descalza como un