Aarón regresó apresuradamente a Clara, con un frío otoñal penetrante, extenuado y con la frente cubierta de sudor.
Clara no se apresuró a preguntarle por el resultado. En su lugar, se acercó a la mesa de café, le sirvió personalmente un vaso de agua tibia y se lo entregó.
—Descansa un poco primero, toma algo caliente, ¿hace frío afuera?
Aarón tomó el vaso de agua, sus dedos fríos chocaron sin querer con los de la señorita. La sensación era cálida y suave, y una corriente eléctrica pasó instantán